Mauricio
Sedano Ortega
FFyL- UNAM
correo: onadesagetro@gmail.com
El 20 de abril de 1903, J. Glasgow, empleado del
ferrocarril, se expresaba así de los mecánicos y fogoneros que habían iniciado
la huelga en los talleres de Rincón Antonio: “sólo falta parte del personal en
los talleres, mismos que serán remplazados por personal de mejor clase”. De
esta forma, aquel funcionario denotaba su desprecio hacia los trabajadores de
los talleres. El tema de la huelga ha sido abordado por el historiador Armando
Rojas, señalándola como un mero conflicto de pocos alcances y un antecedente de
las huelgas de Río Blanco y Cananea. Sin embargo, en esta ponencia pretendemos
demostrar que este movimiento sentó las bases para los movimientos obreros que alzaron
la voz para demostrar su inconformidad con las políticas de la empresa,
poniendo énfasis en los sueldos y las condiciones laborales de dichos
empleados. Para logarlo, utilizaremos como fuentes principales los telegramas
enviados durante el conflicto, resguardados en el Archivo General de la Nación,
en el ramo del Ferrocarril de Tehuantepec.
Palabras
clave: huelga, trabajadores, talleres, ferrocarril,
autoridades.

No hay comentarios:
Publicar un comentario