Francisco Javier
Beltrán Abarca
Posgrado UNAM
correo: fra_yito3@hotmail.com
Posgrado UNAM
correo: fra_yito3@hotmail.com
En el Antiguo régimen, el jefe de familia contaba con un amplio margen
para emplear, de modo discrecional, castigos
y correctivos físicos y verbales, a menudo con un alto tono de violencia, a fin de
normar el comportamiento de los integrantes del espacio doméstico, entre ellos,
los sirvientes. Tal atribución tenía su mayor respaldo en el derecho
consuetudinario. Sin embargo, en las décadas que siguieron a la independencia los
gobiernos mexicanos intentaron en repetidas ocasiones regular el tipo de trato
que los amos daban a sus criados. Así, en esta ponencia analizo los extractos
de una sumaria criminal de 1826, en la que un sirviente de la ciudad de México
fue enjuiciado después de haber asesinado
a su amo, quien le propinaba maltratos. Mi objetivo es leer dicha fuente
a la luz de la opinión pública y los cambios en el marco legal, para conocer
algunas de las disputas que se entablaron entre quienes defendían los
castigos y aquellos que estaban a favor
de su prohibición. Ello nos permitirá conocer la manera en la que el poder
político de los gobiernos mexicanos intervino en el espacio doméstico para
poner un coto al poder de los amos, en
el contexto de la transición del derecho colonial al moderno.

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